
Puntos clave:
El mercado de materias primas - también conocido como mercado de “commodities” - es uno de los pilares del sistema económico mundial. Se trata del espacio donde se negocian productos básicos, tales como el oro, petróleo o el azúcar. Sus precios dependen en gran medida de factores macroeconómicos y geopolíticos.
Cada vez que escuchas en las noticias que “sube el precio del petróleo”, estás viendo el mercado de materias primas en acción. Aunque a menudo se presenta como un terreno complejo, reservado a expertos y grandes actores, lo cierto es que influye directamente en tu día a día y despierta cada vez más interés entre inversores que quieren ir más allá de la Bolsa tradicional.
En esta guía, te explicamos de forma sencilla qué es el mercado de materias primas, cómo se clasifican, qué factores mueven sus precios y qué instrumentos puedes utilizar para invertir. El objetivo es que tengas una base clara y realista antes de tomar cualquier decisión.
Para entender mejor cómo funcionan las materias primas, el primer paso es saber que no todas son iguales. Pueden clasificarse de diversas formas (metales, energía, etc.), pero una de las más sencillas, útiles y fáciles de recordar es dividirlas entre commodities hard y commodities soft.
Entender esta diferencia es importante porque cada categoría suele reaccionar de forma diferente ante los acontecimientos económicos.
Las commodities hard son aquellas que se extraen directamente de la tierra. Hablamos principalmente de:
Este tipo de materias primas suele estar muy ligado al ciclo económico, a la actividad industrial y a factores geopolíticos. Sin embargo, no todas las materias primas se extraen de la tierra ni dependen de los mismos factores.
Son aquellas que se cultivan, no se extraen. Básicamente hablamos de productos agrícolas:
Estas commodities dependen mucho de factores tales como el clima, las cosechas, las políticas agrícolas o el consumo global. Por ello, su comportamiento puede ser muy distinto al de los metales o la energía.
Los metales preciosos ocupan un papel especial dentro del mercado de materias primas porque tradicionalmente se les ha considerado activos de cobertura e incluso activos refugio.
Un activo de cobertura es aquel que se utiliza de forma estratégica para protegerse frente a riesgos, como la caída de una divisa o la volatilidad en los mercados.
Mientras tanto, un activo refugio es aquel que suele mantener su valor (e incluso apreciarse) en periodos de miedo e incertidumbre:
El oro, y en menor medida la plata, cumplen este papel porque no dependen de los resultados de una empresa, de la solvencia de un Estado, ni (directamente) de las decisiones de un banco central. Son activos físicos, escasos y aceptados como reserva de valor a nivel global.
Por ejemplo, el oro suele considerarse un activo refugio en periodos de crisis, mientras que puede cumplir la función de activo de cobertura frente a determinados riesgos, dentro de una cartera diversificada.
Ahora bien, no significa que sean una inversión perfecta: es importante no idealizarlos. Estos activos no garantizan beneficios constantes y pueden no actuar como refugio en el corto plazo. Su precio también fluctúa y pueden pasar largos periodos estancados.
Además, como todas las commodities, no generan rentas periódicas (como dividendos o intereses).
En todo caso, los metales preciosos suelen ser útiles como una herramienta de diversificación de cartera o protección a largo plazo. No para obtener grandes rentabilidades.
El mercado energético y en especial el del petróleo, es uno de los más seguidos y volátiles dentro del universo de las commodities.
Aquí el protagonista indiscutible es el petróleo crudo. Su precio aparece constantemente en las noticias, y no es casualidad: afecta al transporte, a la industria, a la inflación y, en general, al coste de la vida. Marca la tendencia general de las energías.
Para que te hagas una idea, el petróleo no sólo mueve mercados, puede mover economías enteras.
Estos son los principales factores que influyen en el precio del petróleo:
El petróleo, y las energías en general, se caracterizan por una alta sensibilidad a los cambios en la oferta y la demanda. Reaccionan con fuerza ante cualquier cambio relevante en la economía o la política y pueden experimentar grandes movimientos de precio.
Por eso, estamos ante un mercado tan atractivo como peligroso si no se aplica una gestión estricta del riesgo y una disciplina operativa constante.
Entender qué son las materias primas es solo el primer paso. El verdadero reto empieza cuando intentas descubrir cómo operar realmente en este mercado.
En este punto es donde muchos inversores se confunden, porque invertir en commodities no significa comprar un producto físico, sino utilizar distintos instrumentos financieros que reproducen su precio, pero funcionan de forma diferente.
Existen dos formas principales para invertir en commodities: acudir al mercado de futuros y contratos (derivados) o acudir al mercado spot (al contado).
El mercado de futuros es el corazón del comercio de materias primas. En él no se compran barriles de petróleo ni lingotes de oro físicos, sino contratos estandarizados que fijan hoy un precio para una entrega futura.
Estos contratos se crearon originalmente para que productores y empresas pudieran protegerse frente a cambios de precio, pero con el tiempo también pasaron a ser utilizados por inversores que buscan beneficiarse de los movimientos de precio.
También existen otros instrumentos financieros similares, como las opciones o los CFDs (que también utilizan el apalancamiento financiero). Sin embargo, para un principiante, es importante saber que:
Suele ser común realizar trading de futuros con materias primas en mercados organizados (como CME o ICE), pero debes tener en cuenta los riesgos que conllevan los derivados financieros.
La operativa spot hace referencia al precio al contado, es decir, el precio actual de una materia prima para entrega inmediata (no en el futuro).
En la práctica, el inversor particular no suele acceder directamente al mercado físico, ya que este implica la compra, almacenamiento y transporte real de la materia prima. Este tipo de operativa está reservada principalmente a empresas, productores y grandes operadores del mercado.
Sin embargo, sí existen instrumentos financieros que permiten invertir en el precio spot de forma indirecta (como los ETCs).
En metales preciosos es común ver instrumentos con respaldo físico. Sin embargo, en energía, la mayor parte de instrumentos usan futuros, por lo que pueden desviarse del spot.
En definitiva, cuando un inversor minorista habla de invertir “al contado” en materias primas, normalmente se refiere a invertir en activos que siguen el precio spot, no a la compra física del activo.
Este tipo de operaciones es útil para diversificar debido a que las commodity suelen mantener una baja correlación con la bolsa.
Aun así, es importante entender cómo funciona cada instrumento, ya que no todos replican el precio de la misma forma ni con los mismos riesgos.
Las commodities se encuentran estrechamente conectadas con la economía global. Comprender algunos factores macroeconómicos básicos te ayudará mucho a interpretar sus movimientos de precio.
Las materias primas suelen asociarse con la inflación porque forman parte de los costes de producción, los cuales encarecen el precio del producto final. Cuando suben los precios de la energía o los alimentos, la inflación tiende a aumentar.
A pesar de que estas commodities empujan los precios al alza, otras, como los metales preciosos, tienen tendencia a comportarse mejor en entornos de inflación elevada.
Por otra parte, la inflación también está relacionada con los tipos de interés, puesto que los bancos centrales deciden subir o bajar tipos para regular la inflación.
Unos tipos de interés altos pueden hacer menos atractivas ciertas inversiones en commodities frente a otros activos financieros. Además, frenan el crecimiento económico, provocando una caída en la demanda de energía y materias primas industriales.
La mayoría de las materias primas se negocian en dólares estadounidenses, independientemente de dónde se produzcan o se consuman. Esto hace que el valor del dólar y las políticas monetarias de la Reserva Federal tengan un impacto directo en su precio a nivel global:
Al igual que otros activos, las commodities suelen comportarse de forma distinta según el momento del ciclo económico, ya que su demanda está ligada a la actividad productiva y el consumo global.
Además, como hemos visto, no todas las materias primas reaccionan igual ante una crisis o un cambio económico. Por ejemplo, los metales preciosos pueden apreciarse ante una recesión.
Pero, en general, las materias primas industriales, energías y alimentos se comportan de la siguiente manera:
Por eso, muchas materias primas actúan como un termómetro de la economía global. No son pocos los analistas se fijan en sus precios, dado que suelen reflejar con rapidez los cambios en el ritmo de crecimiento económico.
En definitiva, invertir en materias primas puede ser una forma interesante de diversificar una cartera y entender mejor cómo funciona la economía real. Con una base sólida, este mercado deja de parecer un territorio misterioso y se convierte en una herramienta financiera.
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