
Puntos clave:
Entender cómo funciona el mercado de valores no es solo una cuestión teórica: es una herramienta práctica para comprender por qué se mueven las acciones, evitar errores y tomar mejores decisiones.
Para muchos inversores la Bolsa sigue siendo un espacio confuso, lleno de pantallas, gráficos y cambios constantes en la cotización que parecen responder al azar. Esa sensación es habitual, pero está lejos de la realidad: detrás de cada operación existe una arquitectura compleja, formada por reglas, participantes, sistemas tecnológicos y mecanismos de formación de precios para que el mercado funcione de manera ordenada.
En esta guía te explicamos cómo funciona el mercado de valores por dentro: quién participa, qué tipos de órdenes existen y por qué factores como los índices o los horarios de negociación influyen en su comportamiento. El objetivo es que comprendas el terreno de juego antes de saltar al campo y tomar decisiones de inversión.
Los precios de los valores no son estimaciones ni opiniones: se forman de manera continua a partir del encuentro entre compradores y vendedores en el mercado.
Cuando hablamos de “mercado” no nos referimos a un sitio físico, sino dónde se produce un punto de unión entre compradores y vendedores (un espacio o plataforma donde se lleva a cabo la compraventa). Así pues, el mercado de valores es un sistema de reglas en el que miles de decisiones individuales se cruzan en tiempo real.
Como en cualquier mercado, hay dos tipos de participantes:
Cuando la oferta y la demanda coinciden en precio, se produce una operación de compraventa de valores. De esta manera, el precio de una acción no lo fija la empresa, ni el organismo regulador, ni un algoritmo aislado, sino el último acuerdo alcanzado entre un comprador y un vendedor.
Este proceso de compra de acciones se articula a través del libro de órdenes, una especie de registro en el que se acumulan todas las órdenes de compra y venta pendientes de encontrar a su contraparte.
Como hemos dicho, simplemente se trata de un registro en el que se muestran los precios a los que distintos participantes están dispuestos a comprar o vender, así como la cantidad de títulos que ofrecen.
Este libro se divide en dos lados:
El mejor precio de compra disponible (best bid) y el mejor precio de venta (best ask) marcan el rango inmediato. La diferencia entre ambos se conoce como spread.
Cuando una orden de compra coincide con una orden de venta en el libro, se cruzan y se ejecuta la operación de compraventa. El último cruce marca el precio de mercado en ese momento.
Ahora bien, las órdenes no se cruzan al azar: siguen reglas de prioridad, normalmente primero de precio y, a igualdad de precio, antigüedad de la orden.
Las ideas clave son:
Entender este mecanismo ayuda a desmontar una idea muy extendida: el mercado no se mueve porque “alguien decide el precio”, sino porque miles de decisiones individuales se cruzan en tiempo real.
La profundidad es la cantidad de órdenes acumuladas a distintos precios alrededor del actual. Es decir, cuántas acciones (o contratos) hay disponibles para comprar y vender a diferentes niveles de precio sin provocar grandes movimientos en la cotización.
Un mercado profundo suele ser más estable, mientras que si no tiene suficientes órdenes de compra y/o de venta cercanas al último precio de transacción, puede experimentar movimientos bruscos incluso con operaciones pequeñas.
Por otra parte, al hablar de liquidez se hace referencia al volumen y frecuencia de negociación. Volumen es la cantidad de acciones que se ofertan o se demandan, mientras que negociación simplemente significa comprar y vender.
De esta manera, la liquidez afecta a la facilidad para comprar o vender títulos rápidamente y sin alterar mucho el precio, del mismo modo que la liquidez bancaria mide la capacidad de las entidades financieras para atender sus pagos sin generar tensiones.
En un mercado poco líquido, cualquier operación relativamente pequeña puede mover el precio de forma desproporcionada. Además, cuando se negocia con volúmenes elevados, la falta de liquidez puede ser un problema.
Como puedes ver, ambos conceptos están relacionados y los dos muestran la capacidad que tiene el mercado de absorber órdenes sin sobresaltos.
En el Mercado de Valores conviven distintos tipos de inversores, con objetivos, horizontes y capacidades muy diferentes.
Una de las distinciones más relevantes entre los participantes del mercado es la que separa a los inversores minoristas (particulares) de los inversores institucionales (profesionales).
Son los grandes actores del mercado: fondos de inversión, planes de pensiones, aseguradoras y otras instituciones financieras. Sus principales características son:
Por su tamaño, sus decisiones pueden influir en la formación de precios, especialmente en acciones con menor liquidez.
Son los inversores particulares y generalmente suelen:
Aunque individualmente tienen poco impacto, en conjunto pueden influir en el mercado, especialmente en momentos de euforia o miedo.
Las órdenes son las instrucciones que los inversores envían al mercado para comprar o vender activos. Aunque hay una gran cantidad de tipos, conocer las más básicas es imporante para entender cómo se ejecutan las transacciones.
Las “órdenes a mercado” (market order) indican cuantas acciones se quieren comprar o vender al mejor precio disponible en ese momento.
Las órdenes a mercado no solo aceptan el precio actual: pueden consumir varios niveles del libro de órdenes (dependiendo de su volumen), provocando una subida o caída directa en la cotización.
Para que una orden a mercado se ejecute sin sorpresas, es necesario que exista suficiente liquidez y profundidad, sobre todo si tiene un volumen (cantidad de acciones) considerable.
Por otra parte, las “órdenes limitadas” especifican un precio máximo de compra o mínimo de venta, así como el volumen de acciones a ese precio. Son las que quedan registradas en el libro de órdenes si no encuentran contrapartida inmediata.
Estas órdenes se utilizan cuando el precio al cual se compran o se venden los activos importa más que la rapidez. Son habituales en estrategias de inversión a medio y largo plazo y en mercados poco líquidos.
El Stop Loss y Take Profit son dos órdenes especiales. Se caracterizan por ser condicionadas y diseñadas para gestionar el riesgo y los beneficios. Se utilizan en operaciones de trading (negociación a corto plazo, con el fin de obtener ganancias con la diferencia de precio entre la compra y venta).
Técnicamente, son órdenes que permanecen latentes y fuera del libro de órdenes hasta que el mercado alcanza el nivel que el inversor ha definido de antemano. Cuando llega ese momento, se convierten en una orden ejecutable.
En definitiva, las órdenes stop loss y take profit traducen una decisión previa del inversor en una acción futura, que se cumple sólo si se dan las condiciones de precio establecidas.
Los índices bursátiles no son activos negociables en sí mismos, aunque puedes invertir en ellos a través de determinados instrumentos financieros. Se trata de indicadores estadísticos que reflejan el comportamiento de un conjunto de valores (lo que llamamos un mercado concreto).
En otras palabras, los índices son una media estadística, más o menos compleja de los valores más representativos de un mercado concreto.
Su función principal es servir como referencia sobre la salud, tendencia, estado, evolución o comportamiento del mercado en su conjunto (o de un segmento del mismo). También sirven como referencia para comparar rentabilidades y ayudan a contextualizar los movimientos individuales de acciones.
Cuando un índice sube, indica que, en promedio, las acciones que lo componen están subiendo. Por lo tanto refleja un sentimiento general de optimismo y entrada de dinero. Cuando baja, ocurre lo contrario. Por eso se dice que los índices actúan como termómetros del mercado: no explican cada movimiento, pero sí el estado general del sistema.
Además de los horarios de apertura y cierre, es importante entender que el mercado de valores no funciona de manera uniforme durante toda su jornada. Está dividido en fases de negociación, cada una con dinámicas propias.
Antes de que comience la negociación abierta, los mercados suelen realizar una subasta inicial de valores. En esta fase:
El precio de subasta se calcula como aquel que maximiza el volumen negociado, minimizando el desequilibrio entre oferta y demanda.
Cuando termina la subasta inicial, todas las operaciones se ejecutan al mismo precio calculado: ese es el precio de apertura de la jornada bursátil. De esta manera, el precio de apertura puede diferir significativamente del cierre del día anterior.
La negociación continua es la fase principal de la sesión bursátil y tiene lugar tras la subasta de apertura.
Es el periodo en el que las órdenes de compra y venta se cruzan en tiempo real, fijando el precio de forma constante a medida que entran nuevas órdenes en el mercado.
Es el último tramo de negociación de la jornada bursátil y suele tener lugar durante los últimos 30 minutos antes del cierre definitivo del mercado. Su funcionamiento es similar al de la subasta de apertura, pero aplicado al final de la sesión.
Durante este periodo no se ejecutan operaciones: las órdenes se acumulan y se cruzan al final de la subasta para determinar un único precio de cierre.
Este precio es importante, porque:
Desde el punto de vista del inversor, la subasta de cierre no refleja tanto nuevas opiniones como ajustes finales de grandes participantes.
No todas las horas de la sesión son iguales, generalmente suele acumularse más volumen de negociación durante las 2 primeras horas tras la apertura y las dos últimas antes del cierre.
La mayor volatilidad en aperturas y cierres se debe principalmente a la concentración de órdenes institucionales y ajustes de cartera.
Muchos traders a corto plazo aprovechan este momento para realizar sus operaciones, puesto que el mercado tiene más liquidez y más “movimiento”.
Para que te hagas una idea, así funciona el mercado de valores un día corriente:
Como has podido comprobar, entender el funcionamiento del mercado de valores te ayuda a interpretar movimientos del precio aparentemente “aleatorios”. La comprensión estructural evita que cometas muchos errores.
En esta categoría
Artículos relacionados
Últimos artículos