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¿Cómo utilizar las cuentas bancarias?

como funcionan las cuentas bancarias

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Artículo escrito por: Jose Bastida

Publicado: 14 marzo, 2023

Última revisión: 24 enero, 2026

Puntos clave:

Es necesario conocer los tipos de cuentas bancarias y su uso, porque con toda probabilidad necesitarás abrir alguna, dado que se trata de un producto financiero útil y básico para la gestión de las finanzas personales. Además, debes tener en cuenta la tributación ante Hacienda de las varias cuentas bancarias que puedas tener, ya que esto puede afectar tu situación fiscal.

Además, determinar qué tipo de cuenta es la adecuada te ayudará a conseguir las mejores ofertas del mercado. ¿Cuenta corriente o cuenta de ahorro? ¿Cómo puedes utilizar con eficacia cada uno de estos dos modelos de cuentas bancarias?

¿Qué es una cuenta bancaria?

Las cuentas bancarias son un producto financiero que tienen como finalidad que puedas guardar tu dinero en un banco de forma segura, mientras sigue completamente disponible. Son elementales para la gestión financiera, sin ellas no sería posible interactuar con los bancos y utilizar todos los servicios que ofrecen.

Normalmente, para abrir una cuenta bancaria bastará con que tengas la mayoría de edad (a no ser que se trate de una cuenta infantil), residas en el país y presentes tu DNI. Aunque es posible que el propio banco exija algún requisito adicional.

Los principales usos que tiene una cuenta bancaria son los siguientes:

  • Mantener un depósito de fondos.
  • Movilizar el dinero de forma ágil.
  • Gestionar las necesidades de tesorería (ingresos y pagos).
  • Servir de soporte para otros productos bancarios (tarjetas de débito, un préstamo, una hipoteca, un depósito, una cuenta de valores, etc.).

Como puedes suponer, estas utilidades son la base para otro tipo de operaciones financieras más sofisticadas, como la inversión.

¿Qué tipos de cuentas bancarias puedo encontrar?

Fundamentalmente, existen dos tipos de cuentas bancarias en función de su funcionalidad:

  • La cuenta corriente: es una cuenta con varias funciones. Diseñada para gestionar la operativa financiera y actuar como soporte para otros productos bancarios. Te permite gestionar cobros y pagos en el día a día (es decir, tus necesidades de tesorería).
  • La cuenta de ahorro: se trata de una cuenta de depósito propiamente dicha y se caracteriza porque suele ofrecer remuneración por el saldo mantenido. Es útil para separar el ahorro de la gestión diaria, lo cual te proporciona una mayor seguridad y control.

En base a esta clasificación, puedes encontrar varios subtipos de cuentas. Por ejemplo, si eres un trabajador por cuenta ajena y tienes nómina, sería conveniente analizar las ofertas de cuentas nómina que existen en el mercado, puesto que lo más probable sea que te ofrezcan algún tipo de ventaja.

Del mismo modo, si eres menor de 30 años, podrías ver las ofertas de cuenta joven. También existen las cuentas infantiles, cuentas para pensionistas, para empresas, para autónomos, etc.

No obstante, estos subtipos suelen ser cuentas corrientes. Por ello, si tu intención es crear un fondo y rentabilizarlo, deberás optar por una cuenta de ahorro, que es diferente.

La desventaja de las cuentas de ahorro es que no tienen tantas funcionalidades como las cuentas corrientes. No son un producto operativo y, por ello, no son útiles para otros fines que no sea la constitución y gestión de tus ahorros.

Sin embargo, una cuenta de ahorros remunera el saldo medio que mantengas en ella. Aunque suele ser un rendimiento bajo, te permiten rentabilizar tu dinero sin renunciar a la liquidez y la seguridad.

Dentro de las cuentas de ahorro, existen las cuentas de alta remuneración y se caracterizan por ofrecer unos rendimientos más elevados.

¿Cómo utilizar una cuenta bancaria?

No todas las entidades bancarias son iguales. Por lo que sus productos también son diferentes. Por ello, es necesario analizar las ofertas para encontrar la cuenta bancaria que mejor se adapte a tus necesidades financieras.

Sin embargo, en el momento que conoces la diferencia entre una cuenta operativa (cuenta corriente) y una cuenta de depósito (cuenta de ahorro), estás en disposición de determinar cuál es la oferta adecuada para ti.

Para valorar la cuenta tienes que tener en consideración los siguientes factores:

  • Funciones que puedes llevar a cabo (domiciliación de recibos, transferencias, tarjetas, etc.).
  • Servicios ofrecidos (como información o facilidad en la gestión).
  • Requisitos exigidos para abrir cuenta (saldo mínimo, una edad determinada, etc.).
  • Comisiones aplicadas por el banco por la administración y el mantenimiento.
  • Intereses ofrecidos por el saldo que tienes en cuenta (para comparar entre ellas, fíjate en la TAE).
  • La red de cajeros automáticos que tienes disponible.
  • Si la cuenta admite más de un titular.
  • Período de permanencia.
  • Algún tipo de promoción, descuento o beneficio ofrecido.

Como norma general, puedes abrir tanto una cuenta corriente como una cuenta de ahorro y darle el uso adecuado a cada una de ellas. No está reñido tener ambos tipos de cuentas bancarias abiertas, puesto que están consideradas como productos diferentes.

Una cuenta de ahorros suele tener menores comisiones (e incluso ninguna) y con ella puedes realizar varias operaciones interesantes, como crear un fondo de emergencia o tener tu dinero disponible para encontrar oportunidades de inversión.

En Flake Finance podrás encontrar información sobre las ofertas existentes y la utilización correcta de las cuentas bancarias. El objetivo es que puedas gestionar adecuadamente tus finanzas operativas y, por otra parte, tu ahorro e inversión.

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